Existen al menos “dos Internets”.
Juan Freire en elpaís hace unos meses ….Un caso especialmente interesante, por considerarse casi siempre banal, es el de Facebook y otras “redes sociales”, donde nacen todos los días nuevas “estrellas” con cientos o miles de seguidores. Se ha convertido en la puerta de entrada a Internet de gente de todas las edades para la que lo digital era hasta hace poco algo extraño. Personas que no escriben blogs ni publican vídeos en YouTube y que nunca se han planteado contribuir a un artículo de la Wikipedia. Personas que conciben Facebook como un espacio personal e íntimo donde relacionarse fuera de su ámbito profesional. Son personas que sufren una transformación sutil pero profunda al pasar de consumidores pasivos de productos culturales a usuarios activos que buscan, filtran, remezclan, participan, recomiendan y discuten. La Internet de masas es más de lo mismo; un espacio interesante para el entretenimiento y la publicidad. La verdadera transformación social es más callada. La cultura digital se asienta sobre nuevos valores o sobre la revitalización de otros como lo abierto, la producción, la copia, la remezcla, la reputación o la meritocracia. Y aquí emerge la segunda paradoja de Internet, la que deriva de las dificultades para entender este nuevo escenario con los criterios convencionales. Surgen nuevos referentes, muchas veces fuera de la academia y de los medios. Las historias y los discursos son cada vez más transmediáticos y fragmentarios, y en ellos las obras derivadas juegan papeles tan importantes como los de lo que antes denominábamos originales. Y buena parte de esta producción exuberante es efímera, destinada a una vida corta. Convivir con estas paradojas puede provocar traumas. Así, ¿dónde quedan los grandes referentes culturales e intelectuales? Inevitablemente sufren, a veces de forma dolorosa para sus propios egos, una devaluación por la abundancia que provoca la competencia con amateurs, por su dependencia de los medios que cargan con sus propias crisis, e incluso por su falta de competencias digitales, de destrezas para moverse y comunicarse en el entorno digital.